LOS PENSAMIENTOS

Uno de los mayores problemas que tenemos las personas, es que de pequeños no se nos enseña a pensar adecuadamente. Ya en los primeros años, se nos inculca una programación mental basada en las opiniones de otros y en la escuela adquirimos conocimientos académicos que otros han decidido por nosotros. 

Todo ello constituye la base de datos de lo que tú crees hoy, pero ninguna de esas cosas te lleva a expresar tu máximo potencial como ser humano y tampoco te sirve para aprender a pensar de una forma libre y exitosa.

Muchas personas me dicen que no es posible tener dominio sobre lo que piensan, pero eso no es cierto. Puede ser que no tengas control sobre lo que llega a tu mente, pero sí lo tienes para permitirle la entrada o dejarlo fuera.

Todo el mundo piensa, pero muy pocos saben pensar en lo que desean de la forma adecuada para que eso suceda. En muchas ocasiones habrás creado imágenes en tu mente, creyendo que sólo estabas fantaseando, imaginando o soñando despierto. ¿Qué diferencia crees que hay?
¿Eres de esas personas que piensan que lo que sucede en tu vida obedece a un destino predeterminado por causas ajenas a tu voluntad, cuando no por un Dios que dicta de forma caprichosa las reglas, o te inclinas por creer que mucho de cuanto te acontece no es más que fruto del azar, como si las personas no fuéramos más que una bola que gira en la ruleta? ¿Eres de los que piensan que nos regimos por una combinación de ambas? o ¿del grupo que cree que nosotros somos los artífices y responsables de nuestra experiencia vital?
De forma consciente, es obvio que la mayoría de personas no programan su propia muerte. Esta circunstancia debería ser suficiente para constatar que existen hechos en nuestra vida que están fuera de nuestro alcance, desde nuestra perspectiva como seres humanos. Es evidente que hay muchas cosas en tu vida que no puedes controlar, pero lo que sí depende exclusivamente de ti, es decidir en todo instante que quieres pensar sobre lo que te ocurre. Toma control sobre tus pensamientos porque son tu fuente de creación.

El poder de los pensamientos es tan grande, que nada puede crearse si antes no ha sido pensado. Manifiestas en tu vida, aquello que previamente has creado en tu mente. Es tan sencillo como observar lo que ocurre en un campo de cultivo. Si en la naturaleza a la que llamamos sabia observamos fielmente estos procesos, ¿cómo puedes pensar que en tu experiencia como humano te riges por otras leyes distintas?, ¿Acaso te sorprenderías si tras plantar patatas, patatas fuera lo que cosecharas? Las leyes de la suerte y la casualidad no existen.


Al plantar las patatas, no se te ocurre pensar que algunas semillas puedan dar como resultado tomates, judías o cebollas. Sabes de forma certera que lo que cosecharás serán patatas. Tu campo estará a expensas de factores externos como el viento o el granizo que pueden malograr tu cosecha, también alguien puede entrar a robarte, a romper las patatas, etc. Son factores que podrías minimizar pero no controlar en su totalidad. La biología de la tierra siempre da los frutos que previamente se sembraron y no da frutos al azar. En ese campo de cultivo, donde sembraste patatas, de poco serviría utilizar la mejor tierra para abonar, regar con agua mineralizada y tener el mejor clima, si lo que deseas es recoger melones.

Las escrituras más antiguas de las que tenemos constancia en nuestra civilización; como la cábala, ya nos indican que dentro del ámbito de las leyes que rigen la creación, el primer precepto es el mental.

Cualquier acto que deseas realizar se origina en primer lugar en tu mente. Los neurólogos afirman en sus estudios que un humano tiene por término medio cerca de sesenta mil pensamientos diarios, conscientes o inconscientes. Esto incluye desde el pensamiento previo a realizar cualquier movimiento físico como andar o levantarse, el simple acto de observar los miles de impactos visuales que tenemos en las ciudades, o el realizar nuestras tareas domésticas, profesionales, de ocio, etc.

De nuestros pensamientos depende nuestra vida y ¡qué poco considerados somos con ellos! Ellos son un fiel sirviente que nunca juzga o niega nuestros deseos, como un ejército sumiso obedece y ejecuta órdenes sin rechistar y ahí paradójicamente reside nuestra libertad de acción o nuestra condena. 

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