¿Cómo Alcanzar Tus Objetivos?

Día a día nos planteamos situaciones que desearíamos alcanzar, imaginamos como sería nuestra vida si pudiéramos conseguir cosas como bajar de peso, comenzar o culminar algún estudio académico, tener un negocio propio, conseguir un ascenso, por nombrar algunos ejemplos; un estado deseado, algo que anhelamos pero que no podremos hacer realidad, hasta tanto no lo transformemos en un objetivo por el que estemos dispuestos a trabajar.
¿Por qué digo esto? Sencillo, porque un objetivo personal es algo que nos importa lo suficiente como para esforzarnos en alcanzarlo, y es que no importa cuanto podamos querer algo, con cuanta frecuencia nos imaginemos viviéndolo, no será un objetivo hasta que podamos definirlo como tal y tengamos la disposición de luchar para convertirlo en realidad.
¿Cómo definimos entonces un objetivo?
Antes de definir qué es lo que queremos, primero es necesario conocer los valores que cimientan y le dan sentido a nuestra vida, la forma en que pensamos, sentimos y actuamos, aquello que rige nuestra vida, un ejemplo de ello podría ser la sinceridad, el respeto, el amor, la honestidad, entre otros. 
Conocer nuestros valores para el logro de objetivos es de gran importancia, no solo porque nos ayuda a superar los obstáculos que se puedan presentar, sino que son los motores que nos impulsan a la toma de decisiones correctas, es un indicador que nos informa si nuestra vida avanza de forma coherente, si nuestras acciones están alineadas con nuestros principios y nos permiten comprobar si tenemos una vida acorde con nuestros principios esenciales. Por ejemplo, si para mí el respeto es un valor crucial y me he propuesto un objetivo, donde en un determinado momento voy a abusar o a irrespetar en algún sentido a otras personas, ¿Crees que podría alcanzar ese objetivo? y en caso de que pudiera alcanzarlo ¿Crees que me sentiría feliz, cómoda o satisfecha?, identificar nuestros valores ayuda motivacionalmente a  actuar con coherencia hacia el logro de nuestras metas y a la consecución del éxito que deseamos.

Cuando hemos identificado cuáles son los valores que rigen nuestra vida podemos comenzar a definir nuestro objetivo, para ello es necesario formularlo de forma  positiva y especificando claramente nuestro propósito, debe ser realista, alcanzable y que nos permita medir nuestro progreso en el tiempo y por supuesto debe  ser relevante o significar un reto para nosotros.

El siguiente paso es la identificación de nuestra realidad, normalmente presentamos una perspectiva de la realidad muy sesgada o distorsionada a causa de nuestros valores, mapas mentales, sistemas de creencias, educación, conocimientos, entre otras cosas; y es, según esta forma de ver la vida que tomamos las decisiones que creemos convenientes. Si somos capaces de ampliar esa percepción que tenemos, obtendremos un gran número de nuevas opciones que enriquecerán nuestro plan de acción, en pro de conseguir el logro del objetivo.

Para tomar consciencia de la situación actual en la que nos encontramos podemos utilizar herramientas como el análisis DAFO o también conocido como FODA (Debilidades – Amenazas – Fortalezas – Oportunidades), esta herramienta nos permitirá de una manera muy sencilla visualizar con qué recursos contamos para alcanzar nuestro objetivo y que recursos nos puedan estar faltando, además de identificar todas aquellas, limitaciones, bloqueos u obstáculos que se nos puedan presentar en el camino.

Una vez que estudiamos nuestra realidad, la situación en la que nos encontramos actualmente con respecto a nuestro objetivo, sigue la etapa de las opciones, y no es más que encontrar el mayor número de opciones que podamos tener para lograr el objetivo que nos proponemos. La idea no es encontrar la solución o la opción más efectiva para lograrlo, es poner a trabajar nuestro aspecto creativo para buscar soluciones. Para ello podemos ayudarnos con técnicas como la tormenta de ideas, visualización de imágenes, pensamientos, entre otras.
¿Qué debemos tener en cuenta en esta etapa?
La siguiente etapa es donde llevamos nuestro deseo inicial a una decisión concreta, es el momento de definir el llamado plan de acción. Hasta este punto solo tenemos el análisis de cada una de las opciones que hemos propuesto, ahora es cuando nos toca trabajar en el diseño, construcción y ejecución de las acciones necesarias para llegar al estado que deseamos.

El plan de acción representa gráficamente el compromiso personal para el logro del objetivo que nos hemos propuesto, cuando hablo de compromiso me refiero a ¿Qué tanto estamos dispuestos a hacer para alcanzar lo que nos estamos proponiendo?, ¿Qué tanto te vas a responsabilizar de tus acciones y de tus resultados?, y es que, cuando no te comprometes con el logro de lo que deseas, difícilmente podrás conseguirlo.

Las pautas para definir nuestro plan de acción básicamente se centran en especificar ¿Qué haremos?, ¿Cuándo lo haremos?, ¿Cómo lo haremos?, ¿Cómo evaluaremos nuestro progreso?.

Es importante definir claramente las fechas y temporizar adecuadamente cada una de las acciones a ejecutar, así como también tomar consciencia si cada una de las acciones que estamos definiendo nos llevan al logro del objetivo deseado.

Recuerda que el compromiso dentro del logro de objetivos debe existir en un ciento por ciento, tanto para definir el plan de acción como para todo lo que conlleva su ejecución, si tenemos la disposición de lograrlo y contamos con la disciplina de seguir el plan al pie de la letra, así como una indicación médica, seguro que tendremos excelentes resultados.

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