Modificar nuestra forma de hablar

Constantemente escuchamos consejos que nos recomiendan cambiar nuestra forma de expresarnos respecto a lo que queremos. La idea es simple, si pensamos y hablamos en positivo, vamos a tener resultados positivos en nuestra vida.

A pesar de que esta sugerencia se ha popularizado tanto que cada vez parece tener menos sentido, hoy quiero decirte que es una idea poderosa. Tal vez la más poderosa, simple y sencilla que uno puede tener.

Hoy te hago un llamado para eliminar tu lenguaje pasivo. Deja de decir cosas como “no puedo” o “no se
puede”, incluso cuando tal vez sea cierto. No se realizan grandes hazañas a fuerza de decir que no se puede o que yo no puedo. Aunque sólo son palabras, éstas tienen un efecto psicológico muy
poderoso en ti, lamentablemente negativo. Las palabras configuran una gran parte de tu realidad, mucho más de lo que tú piensas.

El lenguaje altera nuestra mente y nuestro cuerpo porque sencillamente vemos el mundo a través de las palabras. Todo nuestro universo, todos nuestros pensamientos, sensaciones, emociones y acciones están configurados por medio de las palabras.

Por esta razón, las palabras son una herramienta poderosa de seducción y de persuasión. Seguramente tú has sentido o has hecho sentir a otros que con el simple hecho de elegir las palabras adecuadas en un momento específico se puede influir en las demás personas de una forma muy efectiva. Bueno, pues lo mismo funciona para ti, es como si hablaras contigo mismo.

En psicología se estudia mucho el lenguaje y se ha descubierto que las palabras tienen grandes efectos en las emociones. Las investigaciones han mostrado que si modificas tus palabras, también se modificarán tus emociones, tu percepción, tus actitudes y tus creencias. Justamente, alrededor de este principio se sustenta la programación neurolingüística, o PNL.

Desde esta lógica, puedes crear una gran confianza a partir de lo que piensas y lo que dices. Las palabras eficaces te alentarán y te harán sentir grande y capaz; pero, bajo el mismo principio, las palabras inadecuadas serán catastróficas para ti. ¿No me crees?

Pronuncia lentamente las siguientes palabras:

Depresión – Desesperación – Angustia – Desconcierto – Desajuste – Dolor – Miedo

Ahora, lee las siguientes:

Ánimo – Éxito – Alegría – Entusiasmo – Satisfacción – Agrado – Deleite

¿Que cosas te hizo pensar la primera serie de palabras? ¿Cuáles te parecieron hicieron sentir mejor? Sin duda, el segundo grupo de palabras tuvo un efecto más encantador para ti. Por el contrario, al leer el primer grupo casi te sentiste contagiado por las sensaciones grises que evocaban estas palabras. Por esta razón, no nos gustan las personas que son pesimistas, que le ven el “pero” a todo y que siempre están siendo alarmistas, se preocupan por todo y sólo ven lo negativo de cada cosa. Las palabras son un recurso muy poderoso, pero con frecuencia ignoramos su efecto en nuestras emociones.

Así que trata de usar palabras que te contagien de buena vibra, que sean un impulso para ti. Que te suban el ánimo, que te llenen de energía.

Comienza a sustituir las palabras del primer grupo por las del segundo. Intenta traducir tus pensamientos en las palabras que te hacen sentir mejor. Cuando necesites infundirte confianza o motivación, no pienses en lo difícil o feo que es hacer algo, piensa en que no será tan fácil, pero que aun así enfrentarás el reto con agrado. Si debes cumplir con una obligación, como un trabajo para la universidad o el colegio, no comiences a decir que te deprime o que te aburre. Es preferible que digas que "puede que no sea algo tan divertido".

Así tu mente se quedará con una palabra positiva: “divertido” aunque no te sientas así. Es preferible que tu mente inconsciente -y por implicación tu cuerpo y tus emociones- procese la palabra positiva en lugar de una negativa, como “deprimido” o “aburrido”. Recuerda que el motor principal de la motivación y de la confianza en sí mismo es la emoción. Y la forma más rápida y sencilla de impulsarlas es nombrando esas emociones.

Recuerda también que con frecuencia el “no puedo” significa simplemente “no quiero”. Sé honesto contigo mismo y reconoce que en muchas ocasiones cuando dices que no puedes hacer algo (no puedo dejar de tomar cerveza) es que de alguna forma no quieres (no quiero dejar de tomar cerveza, a pesar de que no me gusta tener grasa abdominal). Se honesto y justo contigo mismo en lugar de sacar excusas de que no puedes o es algo imposible para ti. Empieza a creer que lo que quieres, puedes.

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